Apuntes de Halloween
Ya en la cúspide de mi vida, y viendo pasar a los niños de hoy con esos disfraces tan raros, tan caros y a las carreras porque, si no es que llueve en forma torrencial e inmisericorde como casi siempre ocurre, los papás y las mamás modernos solo tienen tiempo durante las primeras horas de la noche de las brujas para salir, no a que los párvulos se diviertan, si no a mostrarle el disfraz de sus hijos a sus amigos y a sus vecinos.
Hoy, se armó una competencia de padre y señor mío
entre los papás y las mamás por mostrar quien tiene el disfraz más bonito, más
raro o más caro. Ya disfrazar al niño de torero, de Angelito, de campesino, de loco, de negro
o de gordo, y a las niñas de abuelita, de monja, de chapolera o de Caperucita Roja es hacer el ridículo, es
casi una obligación y para evitar críticas, estar al día con una copia mala y
cursi del Halloween importado por los gringos, que como grandes negociantes,
encontraron en estos países subdesarrollados buenos copiones para convertirnos, para ellos, en una gran
fuente de ingresos al vendernos todas sus vanalidades y sus cosas ridículas.
No voy a decir que en mi
época era peor o mejor que hoy, eso se lo dejo a su gusto, amigo lector. Solo
recuerdo que a los niños de mi época nos disfrazaban de una manera más sencilla y de acuerdo a la imaginación y gusto
de las mamás. Nos disfrazaban de campesino, de loco, de gordo, de negro y a las
niñas de monjas, de doctora, de chapolera, de angelito, de bruja y demás.
En aquellos lejanos
tiempos la fiesta de Halloween no
existía, pero sí algo más original, autóctono
y sencillo conocido simplemente como: “el día del niño” y su celebración
no ocurría en las calles mendigando
dulces, que yo recuerde, si no en la escuela.
Luciendo su respectivo disfraz y a primeras horas de la
mañana, esperábamos ansiosamente el momento de estar con todos los compañeros en el
plantel educativo donde con toda pompa los profesores nos celebraban “el día
del niño”, cosa que lastimosamente ha
quedado en el polvo del olvido.
Recuerdo que,
primeramente nos daban el desayuno, y luego, durante todo el día se llevaba a
cabo una gran variedad de competencias:
carreras de encostalados, vara de premio, juegos de bolas, fútbol, básquet,
concursos de trompos, de llantas, de balero y muchas más. Cabe anotar que en
estas justas los padres y madres participaban activamente, cada uno animando a
su hijo o hija en cada competencia

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