martes, 8 de octubre de 2019


Apuntes de Halloween


Ya en la cúspide de mi vida, y viendo pasar a los niños de hoy con esos disfraces tan raros, tan caros  y a las carreras porque, si no es que llueve en forma torrencial e inmisericorde como casi siempre ocurre, los papás y las mamás  modernos solo tienen tiempo durante las primeras horas  de la noche de las  brujas para salir, no a que los párvulos se diviertan, si no a mostrarle el disfraz de sus hijos a sus amigos y a sus vecinos.
Hoy,  se armó una competencia de padre y señor mío entre los papás y las mamás por mostrar quien tiene el disfraz más bonito, más raro o más caro. Ya disfrazar al niño de torero,  de Angelito, de campesino, de loco, de negro o de gordo, y a las niñas de abuelita, de monja, de chapolera o  de Caperucita Roja es hacer el ridículo, es casi una obligación y para evitar críticas, estar al día con una copia mala y cursi del Halloween importado por los gringos, que como grandes negociantes, encontraron en estos países subdesarrollados buenos copiones  para convertirnos, para ellos, en una gran fuente de ingresos al vendernos todas sus vanalidades y sus cosas ridículas.
No voy a decir que en mi época era peor o mejor que hoy, eso se lo dejo a su gusto, amigo lector. Solo recuerdo que a los niños de mi época nos disfrazaban de una manera  más sencilla y de acuerdo a la imaginación y gusto de las mamás. Nos disfrazaban de campesino, de loco, de gordo, de negro y a las niñas de monjas, de doctora, de chapolera, de angelito,  de bruja y demás.
En aquellos lejanos tiempos la  fiesta de Halloween no existía, pero sí algo más original, autóctono  y sencillo conocido simplemente como: “el día del niño” y su celebración no ocurría  en las calles mendigando dulces, que yo recuerde, si no en la escuela.  
Luciendo su  respectivo disfraz y a primeras horas de la mañana,  esperábamos  ansiosamente el momento  de estar con todos los compañeros en el plantel educativo donde con toda pompa los profesores nos celebraban “el día del niño”, cosa que lastimosamente ha       quedado en el polvo del olvido.
Recuerdo que, primeramente nos daban el desayuno, y luego, durante todo el día se llevaba a cabo  una gran variedad de competencias: carreras de encostalados, vara de premio, juegos de bolas, fútbol, básquet, concursos de trompos, de llantas, de balero y muchas más. Cabe anotar que en estas justas los padres y madres participaban activamente, cada uno animando a su hijo o hija en cada competencia

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

El pensamiento de hoy

"Las personas más insoportables son los hombres que se creen geniales y las mujeres que se creen irresistibles".