martes, 8 de octubre de 2019

Hacia una buena salud


Apuntes alimenticios

“El hombre es en su alma lo que piensa y en su ser lo que come, por eso necesita variedad y calidad en los alimentos que escoge para su diario sostenimiento”
Nuestra comida asesina
Al comprender el proceso químico maravilloso que se realiza en nuestro laboratorio interno-el aparato digestivo-, se ve la necesidad de introducir cambios en la forma de alimentarnos. Hay comidas exquisitas, cuyo delicioso sabor solo se percibe hasta llegar a la garganta, pero de ahí en adelante solo puede ser considerada “génesis” de venenos que lenta pero eficazmente contaminan y degeneran el delicado mecanismo humano. Como decía  el Dr. Burche Benner,“ No todo lo que se vende en el mercado como alimento lo es realmente”. Solo aquello que consumimos y ayuda para conservar la fuerza vital,  que nutre las células y les asegura su capacidad de reproducción puede ser considerado alimento. Parecería ilógico hablar en estos términos, pero la realidad es que, con frecuencia, “nos llenamos”, pero, no nos nutrimos” como decía  el famoso escritor Anthelme Brillant-Savarín en su libro Fisiología del gusto: “Los animales se alimentan, el hombre come; pero, solo el hombre de talento sabe comer” y añadía:  ”El descubrimiento de un nuevo manjar causa más felicidad al género humano que el descubrimiento de una nueva estrella”, aunque  con frecuencia estos manjares lo lleven a uno cada día más cerca de la sepultura,
Ejemplos de estos “pseudoalimentos” son: helados, caramelos y dulces con azúcar refinada, carne en sus diferentes formas y procedencias, gaseosas en general, café, salchichas y embutidos, chocolate, vino, hamburguesas, hot dogs, papas fritas…entre otras.
El gran problema con estos alimentos es que son de apetitoso sabor y hermosa apariencia; se disfrazan como el camaleón pero contienen el germen  de las enfermedades, pérdida de la juventud, vitalidad e intelecto  y en últimas, encierran la terrible semilla  de la muerte dolorosa…
Pero, amable lector(a),  tenga usted bien presente, que no solo es asesina la comida mencionada anteriormente, muchas veces  se puede decir como dijeron unos jóvenes al profeta  hebreo Eliseo. “Varón de Dios, la muerte está en la olla¡¡”, el que ingiere solo alimentos cocidos se priva  de la mayor parte de las células vivas de sustitución, ninguna de las cuales  puede resistir a una temperatura  de cocción superior al punto de ebullición del agua, 100 grados centígrados. Cuando faltan estas células  vivas empieza el proceso de debilitamiento  y degeneración de las  células, tejidos,  órganos, aparatos  y sistemas de la grandiosa  maquinaria viviente. En pocas palabras, abrimos la puerta a la enfermedad, la tristeza, la desolación y la muerte.
Con mayor razón, si se trata de una alimentación a base de conservas  esterilizadas  a una temperatura supremos  a los 120 grados, y más aún,  cuando están envasadas  en recipientes de lata  o plástico. Es este caso  es necesario sonar la alerta, pues el asunto pasa  de “castaño a oscuro”,  la crisis es inminente, un desastre se avecina  porque todas las partes del cuerpo entran en rápida decrepitud, la vitalidad se agota  hasta  que sobreviene la muerte  en forma muy prematura. Hoy en día, los producto envasados, sintéticos, el uso indiscriminado de ají, té, café,  pimienta y toda clase se sazonadores  comerciales permite  el tráfico interno de la muerte en el organismo;  se abre la boca, se da gusto al paladar y poco después estamos en la sala de operaciones, en el quirófano, donde el médico cual inquisidor moderno bisturí en mano nos extrae la vesícula, el apéndice, los ganglios y a las queridas damas  el útero, las mamas o simplemente los ovarios ¡Que triste final!
Para conservar nuestra salud, se necesita una cantidad de alimento sano y nutritivo. Si actuamos con prudencia, podremos conseguir en cualquier lugar los productos que más favorecen  a la salud; arroz integral, trigo, maíz y avena,   al igual que también los frijoles, garbanzos  y lenteja etc. Se encuentran hoy en todas partes. Las frutas de cada región geográfica  y las verduras frescas facilitarán la elección y la preparación de agradables  menús sin necesidad de carnes ni sustancias perjudiciales.
Conclusión
Las células animadas son la base de la constitución del cuerpo humano y sólo se encuentran en los alimentos vivientes. Es menester comprender el sincronismo existente entre la vida celular y la alimentación racional.
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