martes, 8 de octubre de 2019

Del libro de la convivencia



Con las autoridades

Las autoridades tienen una importancia y un poder que le han sido otorgados por la comunidad y por lo tanto, su deber proteger y ayudar a los ciudadanos.Debemos respetar a las autoridades y colaborarles para que podamos convivir con orden y justicia. También es nuestra obligación denuniar todo tipo de abuso de autoridad o negligencia por parte de quienes  se encargan de hacer cumplir la ley.

Un rey razonable

¿Puedo sentarme?”, preguntó tímidamente el principito, “Te ordeno que te sientes”, le respondió el rey, cogiendo majestuosamente un faldón de su manto de armiño.
“Me gustaría ver  una puesta del sol…deme ese gusto…ordénele al sol que se ponga”, pidió el principito.
Si yo le diera a un general la orden de volar de flor en flor  como una mariposa, o de escribir una tragedia, o de transformarse en ave marina y el general no ejercitase la orden recibida, ¿De quién es la culpa, mía o de él. “La culpa sería de usted”, le dijo el principito con firmeza. Exactamente. Sólo hay que pedir a cada uno, lo que cada uno  puede dar”. Continuó el rey. “La autoridad reposa principalmente en la razón”. Yo tengo derecho a exigir obediencia, porque mis órdenes son razonables”, ¿entonces mi puesta del sol?”, recordó el principito, que jamás olvidaba su pregunta una vez que la había formulado.
Tendrás tu puesta del sol. La exigiré .Pero, según me dicta mi ciencia de gobernante, esperaré hasta que las condiciones sean favorables”. ¿Y cuándo será eso?” “¡Ejem, ejem!”, le respondió el rey, consultando previamente un enorme calendario. “¡Ejem, ejem!” será hacia… las seis de la tarde. Ya verás cómo se me obedece
(Tomado de “El principito. Antoine de Saint exupéry)
¿Quién manda a quién?

Los pueblos y las ciudades son gobernados por alcaldes; los departamentos por gobernadores. Las fuerzas armadas tienen autoridad en todo el territorio nacional, pero, ellos a su vez, obedecen al Ministro de la defensa. Hay autoridades encargadas  de velar por la salud, la educación, la agricultura, el tránsito y el trabajo. En todas las circunstancias siempre hay alguien encargado de poner orden y de hacer cumplir las normas. La máxima autoridad del país es el presidente y el deriva su poder de la elección ciudadana, por lo tanto, somos nosotros mismos los que designamos a nuestros gobernante
·         La autoridad es muy diferente al poder limitado. Algunas personas pueden dominar o esclavizar a otras sin que  por ello tenga mínima autoridad. Es posible que los demás  las obedezcan, pero si la razón por la cual siguen sus instrucciones  o sus órdenes es el miedo, entonces estamos frente al polo opuesto de la autoridad: la tiranía.
·         La autoridad se entiende, entonces, como el derecho legítimo de gobernar que se le ha concedido a ciertas personas o instituciones, para que dirijan las  diferentes actividades  de acuerdo con leyes justas y sensatas. El poder que se deriva  de la autoridad está acompañado  por el respeto y la admiración hacia esas personas que se preocupan por el bienestar de la comunidad y por lo tanto, cualquier acto de  crueldad, de extralimitación o de deshonestidad en el que incurran, hace que esa autoridad desaparezca y se convierta en un mandato ilegítimo y peligroso que pone en riesgo la estabilidad y la armonía de la sociedad.
·         La convivencia con las autoridades debe ser, entonces una relación de respeto mutuo y de constante vigilancia para que todos cumplamos las leyes y defendamos los derechos fundamentales.

Entre líneas

Una cuestión de legitimidad
“En nuestra sociedad se considera legítimo que el gobierno requiera que paguemos impuestos, pero ilegítimo que un asaltante demande nuestra cartera a punta de pistola. Los sociólogos se refieren al poder legítimo como “autoridad”.
La autoridad es el poder que depende del reconocimiento de que una persona tiene derecho de tomar  ciertas decisiones por los demás. Mientras que el poder  depende solo de la fuerza, la autoridad depende  de ideas de lo que  es correcto (……) La legitimidad del gobierno descansa en el reconocimiento de las personas  de un sistema de reglas  formales explícitas.
Estas reglas  especifican quien  tiene el derecho de tomar cuales decisiones  y bajo qué condiciones.

Derechos y deberes
De las autoridades
·         
Cumplir cabalmente  las funciones que le competen y para los cuales fueron designadas.
·         Ser ejemplo de civismo, de honestidad y de solidaridad.
·         Conocer las posibilidades  y las limitaciones  de sus respectivos cargos o funciones.
·         Tratar, en lo posible  de prevenir en vez de castigar.
·         Escuchar a los ciudadanos.
·         Actuar coordinada y armónicamente con otras autoridades.
·         Respetar los derechos fundamentales de los ciudadanos.
·         Ha que se respete la dignidad propia de su autoridad.

De los ciudadanos
·         
     Exigir a las autoridades que cumplan sus funciones  de manera íntegra y eficaz.
·         Protestar ante los excesos  y maltratos de los funcionarios.
·         Obedecer  las indicaciones y los mandatos de las autoridades legalmente constituidas.
·         Colaborar con las autoridades, de tal forma  que se les facilite la misión de velar por nuestro bienestar.
·         Respetar,  de palabra y de acción, a las personas encargadas  de hacer cumplir la ley.
·         Exaltar y reconocer a las personas que han cumplido valerosa y dignamente  las funciones propias  de su cargo. Resulta de elemental justicia premiar los comportamientos ejemplares de aquellas personas  que han ido más allá  del simple cumplimiento de su deber y han tenido comportamientos altruistas o heroicos.
Favorece la convivencia con las autoridades
·         

   Dialogar. Estar dispuestos a escuchar a las autoridades y estar, también, permanentemente en comunicación con ellas. Cuando los ciudadanos  y las autoridades dialogan, se evitan las  arbitrariedades  y se previenen muchos delitos  y amenazas contra la ciudadanía.
·         Estar al tanto de las funciones de las diferentes autoridades y conocer  hasta donde llegan sus poderes  y su capacidad de intervenir.
·         No esperar a ser sancionados  para comenzar a respetar las normas. Actuar de manera cívica y conciente  es una forma de  evidenciar nuestra madurez y nuestro derecho a llamarnos miembros  de una comunidad.
·         No buscar la manera  de evitar las sanciones acudiendo a la famosa “viveza” que tantos problemas acarrea  a una comunidad donde  cada cual cree que ser  responsable y solidario es ser tonto o cobarde.
·         Informar oportuna y verazmente  a las autoridades. Las falsas alarmas y las calumnias  son una forma de delito que distrae a las autoridades  de sus reales responsabilidades  y deja desprotegidos  a los ciudadanos que sí están en peligro real.
·         No imponer la ley por nuestra propia mano.
·         Las autoridades han sido creadas, precisamente  para evitar la ley del talión  que cambia la justicia por la venganza  y crea una serie  inacabable de  retaliaciones y odios.
·         Educar a nuestros hijos  y a nuestros alumnos  en el respeto y la admiración por las autoridades, ya que ellas representan  nuestro avance en el grado de civilización, ya que ellas representan nuestro avance en el grado de nuestra capacidad de solucionar, inteligentemente, las dificultades  propias de la convivencia.
·         No enfrentarlas como enemigos. Ellas son nuestras aliadas en la difícil tarea  de construir vida ciudadana

Perjudica la convivencia con las autoridades
·  
   La desinformación. Las autoridades que permanecen aisladas de la ciudadanía tienen grandes dificultades a la hora de cumplir sus funciones  y son más `propensas  cometer abusos  y extralimitaciones.
·         El no acatamiento de las normas. Las leyes, al contrario de lo que se afirma ingenuamente, sí  han sido hechas para cumplirlas y no respetarlas trae, inevitablemente dolorosas consecuencias.
·         El desconocimiento de las normas y leyes  que rigen nuestras actividades. Si deseamos  que se respeten  nuestros derechos, lo más elemental es conocer las reglas  de juego que la sociedad ha establecido.
·         La incoherencia. Sí exigimos el cumplimiento de las normas , no podemos pretender que se hagan excepciones  con nosotros mismos o nuestros allegados. La ley es como un dique  que puede venirse abajo a base de pequeñas filtraciones.
·         La visión equivocada de que las autoridades  son dueñas de nuestras vidas  y que pueden disponer de nosotros y de nuestros bienes a su antojo. Este concepto es el que lleva a convertir a los funcionarios  en enemigos de la comunidad. Cuando las autoridades  caigan en esta actitud  es nuestro deber denunciarlas.
·         Remitir nuestros problemas a las autoridades.
·         No todos los sucesos  de la comunidad atañen  a las autoridades y la mayoría pueden ser  y deben ser solucionados  por nosotros mismos.
        
Respeto no temor
Tener autoridad no es ser autoritario, es decir, actuar  por la fuerza  sin tener en cuenta  la opinión de los demás
La autoridad se gana infundiendo respeto y no temor. Los colombianos esperamos  eso de nuestras autoridades; respeto. Y si además  recibimos un trato cálido y afectuoso, sobre todo los niños, ese respeto crecerá  y se transformará en confianza  y solidaridad.
Esperamos, pues, unas autoridades que se preocupen  por nuestro bienestar.

Tomado de: El libro de la convivencia….Editorial EL TIEMPO




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

El pensamiento de hoy

"Las personas más insoportables son los hombres que se creen geniales y las mujeres que se creen irresistibles".