"Las personas más
insoportables son los hombres que se creen geniales y las mujeres que se creen
irresistibles".
martes, 8 de octubre de 2019
Oración
A San José obrero
Oh san José, cuya
protección es tan grande, tan fuerte y tan inmediata ante el trono de Dios, a
ti confío todas mis intenciones y deseos.
Ayúdame, san José, con tu
poderosa intercesión, a obtener todas las bendiciones espirituales por
intercesión de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, de modo que, al
confiarme, aquí en la tierra, a tu poder celestial, Te tribute mi
agradecimiento y homenaje.
Oh san José, yo nunca me
canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a
acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón. Abrázale en mi nombre, besa
por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi
último suspiro.
¡San José, patrono de las
almas que parten, ruega por mí! Amén
Para leer
Vientos de agosto
(Escritos
sobre Pereira)
(Fabio
Vásquez Botero 1914-1978)
Alabanza
en 4 tiempos
-Tiempo
1-
En el principio era la selva
Balsámica soledad de la
selva interrumpida solo por gritos de volátiles o por el vuelo sin etapas de la
flecha en línea recta hacia el ijar.
Hondas, en cáscaras del subsuelo, las raíces distendían sus músculos sonoros.
¡Selva! ¡Selva! Selva anónimo de cimientes entre la actitud recóndita de los
grumos. ¡Selva! Selva virgen, en la superficie cubierta de hojas caídas, amarilla guarida de gusanos.
Tupida selva virgen de cedros y laureles y nogales y robles y chaquiros. Y
arriba, alta y graciosa, volante selva canora.
El indio, el primitivo
indio de América cuyo origen se pierde también en selva de conjeturas, era el
rey razonable de aquella violenta creación. Su talón vigoroso era amo y señor
en aquel infierno vegetal. Y él amaba al bosque con salvaje amor de indio, con
instintiva pasión animal, porque la manigua era su cuna, su vivienda de todos
los instantes y su lecho definitivo cuando el ojo rapaz se cerraba de veras.
Retorcidas lianas, híspidos bejucos lo mecían al nacer, y olorosos ébanos le
daban fraternal abrigo cuando la muerte llegaba. El indio en reciprocidad, la
mantenía intacta, guardándolas de las hachas colonizadoras, de la dura violación
de los hierros. El mismísimo mariscal Robledo,
cuya espada conquistante hería en todas partes, retrocedió prudente cuando quiso interrumpir aquel ancestral coloquio. El primer intento
de fundación tuvo que quebrarse ante la intrepidez del pijao. ¿Qué venían a
hacer aquí extrañas gentes? ¿No eran suyos, acaso, esos extensos dominios donde
hervía de vida la nueva indiada y reposaba para siempre la extinta y antigua?
¿En nombre de que fuero osaba el blanco invasor arrebatar las tierras donde el
indígena refugiaba su melancolía de
siglos, su inacabable dolor de soledad?
Si, suya era la selva y
suyo el derecho. Suyo en el nombre de la historia y en nombre de la tradición.
Suyo en el amor, garantía que no puede enajenarse. Suyo en el diario contacto,
en el cotidiano afán desde un milenio más que remoto. Suyo en la ancestral
pasión por ella, selva fragante, siempre vieja en el recuerdo y siempre nueva
en el hechizo continúo de sus transformaciones. Suyo en el nombre del abuelo
que la poseyó sin afanes. Suyo en el del padre que la entregó pura y entera y
suyo en el reclamo tácito de los indios del porvenir. Derecho sagrado,
inalienable derecho que no puede fenecer sino con la extinción total de aquella
raza tocada de ansias recónditas bajo el influjo de su luna verde.
-Tiempo
II-
¿Pero quién podía
contener el alud español en su
arrolladora marcha aventurera? La
hispanidad reclamaba para su gloria las
tierras descubiertas por el genovés,
despertando trágicas emulaciones en los
Adelantados de su Majestad. Hernán Cortés
tomaba posesión de Méjico para siempre, quemando sus naves para ser imposible
el retorno. Pizarro hacia suyos los
territorios de Atahualpa. Toda América
era presa de los conquistadores, pues ya Jiménez de Quezada tenía sojuzgado el primoroso de los
Zaques y de los Zipas, Su gran aventura,
iniciada en las costas caribes. Llegaba hacia
el interior hasta las alturas de Santa Fe. Solo el sur del nuevo país estaba intacto. Intacto por el temor del
Pijao, indio bravo y resuelto. No había de durar mucho aquel natural
aferramiento. Don Jorge Robledo y Sebastián de Belalcázar romperían aquel tierno idilio entre la selva
y su hombre. Popayán, levantada sobre el valle de Pubenza y Cartago, fundado
en las orillas del río de la vieja,
iniciaron el vencimiento final, porque
años después –abatida la fiereza del pijao- hombres blancos, colonos
descendidos de las viejas montañas
antioqueñas, armaron sus chozas sobre
toda la región del Quindío Ubérrimo. Y el hacha reemplazó a la flecha. La
voladora astilla se perdió en la
noche de la derrota y un himno de
hierros cruzó la soledad de tope a tope.
¿Dónde estarán ahora,
Pijao hermoso y altivo, antiguo rey de estas comarcas? ¿Hacia qué florestas
lejanas arribó tu estampa heroica en
busca de soledad? ¿dónde suena ahora el tambor que tú armabas en la piel seca de los venados nativos?¿No
prendes ya fogatas para darle resplandor a la noche y holocausto panteísta a la
luna? ¿En qué remoto hogar tus alfareros modelan barro al fuego? ¿En qué aire
ignorado vuelan tus flechas labradas y certeras? Donde te hallares; donde te
hubiere aventado la violencia del blanco
odiado y odiador, sea leve tu angustia, oh indio hermoso y triste
-Tiempo
III-
Colonización, Largos días
de aldea, palúdicos y enervantes. Todo en agraz –flores, frutos, niños- menos
la esperanza, cuajada ya en los senos del dolor. Bajo la noche inicial, si
apenas un tiple puntea el amor de un doncel por una zagala olorosa a maizal.
Tiple, tiple nuestro,
musical madera. Tus cuerdas evacuaron penas hondas de abuelos. Instrumento
melódico por excelencia, fuiste cosa musical y lánguida en los bohíos pajizos;
demanda de amor y desespero en la andante serenata, y elixir fiero en el
corazón de los hombres bajo la gresca de
los ventorros. Tú anudabas el pacto familiar haciendo eterno el enlace por la virtud melódica. Tú hacías
blando el corazón de las muchachas amadas y bárbaro y homicida el de los
púgiles machos rivales Tu chorro musical aún gotea congojas desde el perchero oxidado donde se
arrinconó la irrupción asmática de los saxofones.
-IV-
Hela aquí, ciudad portentosa, cristalización
de los tiempos lindo crucero de encontrados vientos, fundidora retorta de las
razas. Hela aquí, Pereira, ciudad mía y de todos, eternamente inaugurada por
nuevos afanes.
Más clara estampa no vio jamás viajero alguno. Sobre la primera
cornisa de la alta estribación que va ha
morir en el gran río, empinas tu tacón con la gracia de una mujer joven que hiciera súplicas a un
Dios adusto. Nada turba tu ritmo potencial porque viejas músicas guían la
armonía de tu marcha. Y aquí estarás, ´calcomanía del paisaje, retablo de navidad,
altar de Dios, viva en la historia y viva en el corazón.
¡Y hasta jamás, sea
grande tu gloria1
Tomado de: Colombia en
marcha. Número9. Pereira, ciudad sin puertas. Cali: Agosto 30 de 1943
Hacia una buena salud
Apuntes alimenticios
“El hombre es en su alma lo que piensa y en su ser lo que come, por eso necesita variedad y calidad en los alimentos que escoge para su diario sostenimiento”
Nuestra comida asesina
Al comprender el proceso
químico maravilloso que se realiza en nuestro laboratorio interno-el aparato
digestivo-, se ve la necesidad de introducir cambios en la forma de
alimentarnos. Hay comidas exquisitas, cuyo delicioso sabor solo se percibe
hasta llegar a la garganta, pero de ahí en adelante solo puede ser considerada
“génesis” de venenos que lenta pero eficazmente contaminan y degeneran el
delicado mecanismo humano. Como decía el
Dr. Burche Benner,“ No todo lo que se vende en el mercado como alimento lo es
realmente”. Solo aquello que consumimos y ayuda para conservar la fuerza
vital, que nutre las células y les
asegura su capacidad de reproducción puede ser considerado alimento. Parecería
ilógico hablar en estos términos, pero la realidad es que, con frecuencia, “nos
llenamos”, pero, no nos nutrimos” como decía
el famoso escritor Anthelme Brillant-Savarín en su libro Fisiología del
gusto: “Los animales se alimentan, el hombre come; pero, solo el hombre de
talento sabe comer” y añadía: ”El
descubrimiento de un nuevo manjar causa más felicidad al género humano que el
descubrimiento de una nueva estrella”, aunque
con frecuencia estos manjares lo lleven a uno cada día más cerca de la
sepultura,
Ejemplos de estos
“pseudoalimentos” son: helados, caramelos y dulces con azúcar refinada, carne
en sus diferentes formas y procedencias, gaseosas en general, café, salchichas
y embutidos, chocolate, vino, hamburguesas, hot dogs, papas fritas…entre otras.
El gran problema con
estos alimentos es que son de apetitoso sabor y hermosa apariencia; se
disfrazan como el camaleón pero contienen el germen de las enfermedades, pérdida de la juventud,
vitalidad e intelecto y en últimas,
encierran la terrible semilla de la
muerte dolorosa…
Pero, amable lector(a), tenga usted bien presente, que no solo es
asesina la comida mencionada anteriormente, muchas veces se puede decir como dijeron unos jóvenes al
profeta hebreo Eliseo. “Varón de Dios,
la muerte está en la olla¡¡”, el que ingiere solo alimentos cocidos se
priva de la mayor parte de las células
vivas de sustitución, ninguna de las cuales
puede resistir a una temperatura
de cocción superior al punto de ebullición del agua, 100 grados
centígrados. Cuando faltan estas células
vivas empieza el proceso de debilitamiento y degeneración de las células, tejidos, órganos, aparatos y sistemas de la grandiosa maquinaria viviente. En pocas palabras,
abrimos la puerta a la enfermedad, la tristeza, la desolación y la muerte.
Con mayor razón, si se
trata de una alimentación a base de conservas
esterilizadas a una temperatura
supremos a los 120 grados, y más
aún, cuando están envasadas en recipientes de lata o plástico. Es este caso es necesario sonar la alerta, pues el asunto
pasa de “castaño a oscuro”, la crisis es inminente, un desastre se
avecina porque todas las partes del
cuerpo entran en rápida decrepitud, la vitalidad se agota hasta
que sobreviene la muerte en forma
muy prematura. Hoy en día, los producto envasados, sintéticos, el uso indiscriminado
de ají, té, café, pimienta y toda clase
se sazonadores comerciales permite el tráfico interno de la muerte en el
organismo; se abre la boca, se da gusto
al paladar y poco después estamos en la sala de operaciones, en el quirófano,
donde el médico cual inquisidor moderno bisturí en mano nos extrae la vesícula,
el apéndice, los ganglios y a las queridas damas el útero, las mamas o simplemente los ovarios
¡Que triste final!
Para conservar nuestra
salud, se necesita una cantidad de alimento sano y nutritivo. Si actuamos con
prudencia, podremos conseguir en cualquier lugar los productos que más
favorecen a la salud; arroz integral,
trigo, maíz y avena, al igual que
también los frijoles, garbanzos y
lenteja etc. Se encuentran hoy en todas partes. Las frutas de cada región
geográfica y las verduras frescas
facilitarán la elección y la preparación de agradables menús sin necesidad de carnes ni sustancias
perjudiciales.
Conclusión
Las células animadas son
la base de la constitución del cuerpo humano y sólo se encuentran en los
alimentos vivientes. Es menester comprender el sincronismo existente entre la
vida celular y la alimentación racional.
Apuntes de Halloween
Apuntes de Halloween
Ya en la cúspide de mi vida, y viendo pasar a los niños de hoy con esos disfraces tan raros, tan caros y a las carreras porque, si no es que llueve en forma torrencial e inmisericorde como casi siempre ocurre, los papás y las mamás modernos solo tienen tiempo durante las primeras horas de la noche de las brujas para salir, no a que los párvulos se diviertan, si no a mostrarle el disfraz de sus hijos a sus amigos y a sus vecinos.
Hoy, se armó una competencia de padre y señor mío
entre los papás y las mamás por mostrar quien tiene el disfraz más bonito, más
raro o más caro. Ya disfrazar al niño de torero, de Angelito, de campesino, de loco, de negro
o de gordo, y a las niñas de abuelita, de monja, de chapolera o de Caperucita Roja es hacer el ridículo, es
casi una obligación y para evitar críticas, estar al día con una copia mala y
cursi del Halloween importado por los gringos, que como grandes negociantes,
encontraron en estos países subdesarrollados buenos copiones para convertirnos, para ellos, en una gran
fuente de ingresos al vendernos todas sus vanalidades y sus cosas ridículas.
No voy a decir que en mi
época era peor o mejor que hoy, eso se lo dejo a su gusto, amigo lector. Solo
recuerdo que a los niños de mi época nos disfrazaban de una manera más sencilla y de acuerdo a la imaginación y gusto
de las mamás. Nos disfrazaban de campesino, de loco, de gordo, de negro y a las
niñas de monjas, de doctora, de chapolera, de angelito, de bruja y demás.
En aquellos lejanos
tiempos la fiesta de Halloween no
existía, pero sí algo más original, autóctono
y sencillo conocido simplemente como: “el día del niño” y su celebración
no ocurría en las calles mendigando
dulces, que yo recuerde, si no en la escuela.
Luciendo su respectivo disfraz y a primeras horas de la
mañana, esperábamos ansiosamente el momento de estar con todos los compañeros en el
plantel educativo donde con toda pompa los profesores nos celebraban “el día
del niño”, cosa que lastimosamente ha
quedado en el polvo del olvido.
Recuerdo que,
primeramente nos daban el desayuno, y luego, durante todo el día se llevaba a
cabo una gran variedad de competencias:
carreras de encostalados, vara de premio, juegos de bolas, fútbol, básquet,
concursos de trompos, de llantas, de balero y muchas más. Cabe anotar que en
estas justas los padres y madres participaban activamente, cada uno animando a
su hijo o hija en cada competencia
Rincón poético
Poema de la ira
(Diego Alexander Vélez Quiroz (1987)
Quien te dijo, malparida,
que mi dolor es una dádiva a tu ausencia,
quien te dijo que todos los caminos se han
tornado de ida y yo esperando,
con los ojos callados, ver tus pasos de vuelta.
Quién pasó para decirte que no me queda nada
y que incluso la nada me falta, y tu presencia.
Que espejismos llevaron con sed a tus oídos
para que te acordaras lejana de mi angustia.
No, no lo creas todo porque apenas si duele,
no me juego la vida: me sangran las heridas, no lo niego,
entre el plexo solar y las negras entrañas,
tengo un vacío abierto que amenaza,(constante)
con romper mis costillas y trasmigrar en polvo
mí gastado esqueleto.
Es cierto también que he perdido los miembros,
dejé de usar las piernas y han perdido sentido
las cuecas de mis manos que insisten en tocar
tu dulcísimo seno (basta cerrar los ojos y recuerdo).
Sí, me estoy quedando ciego y al final
de la noche miro hacia el horizonte y apenas
si distingo la sangre de la aurora
¿Qué te puedo decir? Me deshago.
Pero no creas todo porque todo no alcanza,
no seas ingenua y tonta,
Yo no le temo al barro.
No creas que aquí ya nada es bello,
que atardece en mil grises y que apenas la sombra
me cubre con sus fríos.
No es como la fuente de mis exhalaciones,
de todos mis respiros, se hubiera evaporado
dejándome sediento y a punto de asfixiarme,
sin aire, sin un toque de brisa, en este atroz desierto.
¿Quién te ha dicho que muero?
Nadie, nadie se atrevería a decir que en mi casa
las aves carroñeras han fundado sus nidos
y devoran, hambrientas, las ventanas abiertas,
los marcos de las puertas, las tejas,
las cenefas, los pisos con su brillo, tus armarios vacíos,
los vasos para el agua, el jabón de lavar y hasta la tubería.
Nadie confesaría que entre tanto despojo
pervivo yo, horroroso,
sentado en una silla que apenas si presiente
la humildad de mi cuerpo menguado
por la ausencia. (no la tuya, la mía)
.y la falta de sueño.
Nadie, nadie, si me conoce dirá que en esa silla,
vegeto desde agosto, exactamente el trece
(día de mala suerte) en que saliste airosa
arrastrando con sorna tus falsos
ademanes de libertad de día y me dejaste preso.
Quién te dijo que espero, ahí, aquí
o en cualquier lado, anclado en el recuerdo
de una vieja caricia, del beso de febrero,
de la tarde en que impúdicos ocultamos
las manos entre los pantalones
(yo las tuyas, tú las mías)
y tocamos con júbilo y torpes movimientos
La fuente humedecida de la vida.
¿Te parece, acaso que pienso en los detalles?
Tal vez, recuerdo claramente, podría dibujarlo,
tu desnudez sedienta vencida por mi aliento,
diciendo con los ojos: tengo en el cuerpo un grito
que llevará tu nombre
(hoy pienso que fue falso tu grito, tal vez mi nombre)
nadie, podría jurar que nadie me reveló
el secreto que guarda mi silencio:
no puedo decir nada, ya no leo ni escribo,
le temo a las palabras, a sus precisas sílabas
y a sus corvos acentos; me siento condenado
y es posible que pronto me quede sin empleo.
Pero estoy resignado, prefiero que el silencio
me alcance con su canto,
odio los alfabetos porque en todos, lejano,
se repite tu nombre y no puedo callarlo.
No, nadie ha dicho esas cosas,
nadie dice que aúllo cuando llega la noche
y que en este momento, justo a las nueve y treinta,
luego de ochenta versos (tal vez un poco menos)
temo que mis palabras sea en verdad un ruego
que se repite, antiguo, con la intención honesta,
de implorar tu regreso.
Tal parece que nadie te ha dicho demasiado.
Pero no se equivoca.
Para Carmenza
Éramos
muchos ya… pero faltaba una…
y
una noche, cuando morían las sombras
su
llanto se escuchó…fuerte, como un grito
triunfal,
como
brindando gracias a aquella madre buena
por
sus fuertes dolores, por sus grandes esfuerzos,
por
sus negras angustias, por sus santos amores.
Su
piel morena, color de la canela…
fuerte
como una roca, inmoble y altanera,
siempre
feliz, como ave montañera,
inquieta
como el viento,
y
noble el corazón y el alma noble.
Cimbreante
el cuerpo al son de los tambores,
la
cubren de alegría arpegios ancestrales
y su risa es clara, sonora, radiante.
Su
espléndida guitarra….amada compañera,
es
fiel testigo de felices horas:
de
momentos amargos, de encuentro familiares,
de
tristes despedidas, de encuentros memorables.
Su voz potente, es un canto a la vida,
es
oración, es llanto y es un grito de
amor,
de
paz, de libertad y de justicia .
Y
pasaron los años, y los años pasaron
como
pasan las cuentas de un rosario,
nuestro
pelo blanqueo, y estamos viejos ya.
Pero
ella… siempre será la niña consentida,
la
que un lejano día trajo a la añeja casa
alegrías
infinitas, amores renovados,
sagradas
esperanzas y orgullos inmortales.
Pidámosle
a la vida que no nos falte nunca
su
mágica presencia, su voz encantadora,
su
desbordante su canto risa y su alegría.
SOLOS
Ven….siéntate
aquí a mi lado, vamos a conversar.
No
ves que estamos solos…que los hijos se fueron
a
cumplir a sus destinos para no regresar.
¿Recuerdas? La pequeña casita ayer bullente y tibia,
hoy
se encuentra silente, entristecida y fría.
Los
cuartos que antes fueron refugio de los hijos,
rondan por sus rincones el frío del olvido.
La
sala y la cocina se ven envejecidos,
parecen
ya cansados como nosotros dos.
¿Ves
la fotico aquella que está sobre la mesa?
Somos
nosotros: radiantes de alegría,
plenos
de juventud y ansiosos de vivir.
Tú,
que hermosa eras, que dulce y candorosa,
que
ingenua y delicada, eras la tierna luz de mis mañanas.
Mira:
Son
tantos años ya los que han quedado atrás.
Tantas
batallas en el campo de la vida.
¡Pero
vencimos! Y solos, tú y yo, vamos a terminar,
Antonio
Marín E.
Ambición
Quiero
un cuartito blanco, donde llegue
la
luz del alba en tibios resplandores
que
haya delante de su puerta flores
y
que tu mano las cultive y riegue.
Una
modesta mesa que despliegue
libros,
pinceles, cartas, borradores
y
alguna mirla, trémula de amores
que
entre las plantas trepadoras juegue.
Que
en las atentas noches de lecturas,
cuando
la quieta brisa de los campos,
el
aposento inunde de frescuras.
Para
asustarme llegues de puntillas
y
ante la luz de somnolientos lampos,
sobre
mi hombro inclines las mejillas.
¡Digo yo!.
Comunismo vs democracia
En los años ochenta, el
comunismo y el socialismo tuvieron su momento de auge y lograron cierto éxito en
algunos países sudamericanos, éxito que con el correr de los años ha ido despareciendo.
En Colombia trataron de imponer sus ideas dizque revolucionarias de odio y
violencia, pero fracasaron. Como no pudieron cumplir sus criminales propósitos,
se lanzaron a los campos y lugares alejados del país a tratar de adiestrar a
los campesinos e indígenas aprovechando que son personas buenas y supuestamente
ingenuas, pero también fracasaron, a estos individuos se les reconoce, porque
sus facciones no tienen ningún rasgo indígena, así ve uno en esas marchas
campesinas e indígena a unos personajes con pinta europea vestidos de indígenas
o como campesinos, vestuario que no les queda nada bien, por eso a las tales
marchas salen un grupo pequeño de indígenas adiestrado para atacar a la fuerza
pública con armas y explosivos fabricados por ellos mismos y dirigidos por
aquellos nostálgicos de un sistema que pudo ser y que ya no será. Estos personajes son amargados y
fracasados, parias, que nunca tendrán acogida en una sociedad que los conoce y no permitirá que impongan sus
criminales e infames ideas.
Leyendo la Biblia
El Eclesiastés
Foto: El Cristo de Floridablanca- Santander
Capitulo
VII
Máximas
de prudencia
18 ¿Qué necesita el
hombre andar inquiriendo cosas superiores a sus capacidades, cuando ignora lo
que le es conducente durante su vida, en el corto número de días de su
peregrinación, y en el tiempo de ella, que pasa como sombra?¿Ni quién
podrá descubrirle lo que ha de suceder
después de él, debajo del sol?
2) Más vale la buena
reputación, que los más preciosos perfumes; y
mejor es el día de la muerte del
justo, quien el día del nacimiento.
3) Mejor es ir ha la casa
de luto, que ha la del festín; pues en aquella se recuerda el paradero de todos
los hombres, y el que vive considera lo que le ha de suceder un día.
4) Mejor es el enojo del
justo, que la falsa risa del lisonjero; porque
con la tristeza del semblante del justo, se corrige el corazón del
pecador.
5) Y así el corazón de
los sabios está contento en la casa donde hay tristeza, y el corazón de los
necios, donde hay diversión.
6) más vale ser
reprendido del sabio, que seducido por las lisonjas de los necios.
7) Porque las risas o
aplausos del insensato son como el vano ruido de las espinas, cuando arden
debajo de la olla; y así también esto es vanidad.
8) La calumnia
conturba aun al sabio, y le hace perder
la fortaleza de su corazón.
9) Mejor es el fin de un
discurso o negocio, que el principio. Mejor es el hombre sufrido, que el
arrogante.
10) No seas, pues, fácil en airarte, porque la ira se abriga en
el corazón del insensato.
11) No digas nunca; ¿De
que proviene que los tiempos
pasados que los tiempos pasados fueron
mejores que los de ahora? Pues es esta una pregunta necia.
12) La sabiduría con riquezas es más útil, y aprovecha más a
los otros hombres.
13) Porque como la
sabiduría es un escudo, así lo es el dinero; pero la instrucción y la
sabiduría de Dios tiene la ventaja de que dan vida a quien las posee.
14) Considera las obras
de Dios, y que ninguno puede corregir o
enderezar a quién él ha dejado de su mano.
15) Tú, pues, en el día que tengas bueno, goza del bien, y
prevente para pasar con paciencia el día
malo.
16) he visto así mismo en
los caducos y frágiles días de mi vida,
que perece el justo en medio de su justicia, y el impío vive largo tiempo en medio de su malicia.
17) No quieras ser
demasiado justo, ni saber más de lo que conviene, no sea que vengas a parar en un estúpido
18) No multipliques
pecados sobre pecados, ni quieras ser
insensato difiriendo la enmienda; no sea que te coja la muerte antes de tiempo.
19) Bueno es que socorras
al justo; más no por eso retires tu
mano de otros que no lo son; pues, quien teme a Dios ha nadie deshecha.
20) La sabiduría hace al
sabio más fuerte que diez o muchos
poderosos de una ciudad; pero no lo hace
impecable.
21) Porque no hay hombre
justo en la tierra, que haga el bien y no peque jamás.
22) No te pares a
escuchar todas las conversaciones que se tienen, no sea que oigas a tu siervo murmurar de ti.
23) Ya que tu conciencia
te atestigua que tú también has murmurado frecuentemente de otros.
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