martes, 8 de octubre de 2019

El pensamiento de hoy


"Las personas más insoportables son los hombres que se creen geniales y las mujeres que se creen irresistibles".

Oración


A San José obrero
Oh san José, cuya protección es tan grande, tan fuerte y tan inmediata ante el trono de Dios, a ti confío todas mis intenciones y deseos.
Ayúdame, san José, con tu poderosa intercesión, a obtener todas las bendiciones espirituales por intercesión de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, de modo que, al confiarme, aquí en la tierra, a tu poder celestial, Te tribute mi agradecimiento y homenaje.
Oh san José, yo nunca me canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón. Abrázale en mi nombre, besa por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi último suspiro.
¡San José, patrono de las almas que parten, ruega por mí! Amén

Música de Colombia


Para leer


Vientos de agosto
(Escritos sobre Pereira)
(Fabio Vásquez Botero 1914-1978)
Alabanza en 4 tiempos
-Tiempo 1-
En el principio era la selva
Balsámica soledad de la selva interrumpida solo por gritos de volátiles o por el vuelo sin etapas de la flecha en línea  recta hacia el ijar. Hondas, en cáscaras del subsuelo, las raíces distendían sus músculos sonoros. ¡Selva! ¡Selva! Selva anónimo de cimientes entre la actitud recóndita de los grumos. ¡Selva! Selva virgen, en la superficie cubierta  de hojas caídas, amarilla guarida de gusanos. Tupida selva virgen de cedros y laureles y nogales y robles y chaquiros. Y arriba, alta y graciosa, volante selva canora.

El indio, el primitivo indio de América cuyo origen se pierde también en selva de conjeturas, era el rey razonable de aquella violenta creación. Su talón vigoroso era amo y señor en aquel infierno vegetal. Y él amaba al bosque con salvaje amor de indio, con instintiva pasión animal, porque la manigua era su cuna, su vivienda de todos los instantes y su lecho definitivo cuando el ojo rapaz se cerraba de veras. Retorcidas lianas, híspidos bejucos lo mecían al nacer, y olorosos ébanos le daban fraternal abrigo cuando la muerte llegaba. El indio en reciprocidad, la mantenía intacta, guardándolas de las hachas colonizadoras, de la dura violación de los hierros. El mismísimo mariscal Robledo,  cuya espada conquistante hería en todas partes, retrocedió prudente  cuando quiso interrumpir  aquel ancestral coloquio. El primer intento de fundación tuvo que quebrarse ante la intrepidez del pijao. ¿Qué venían a hacer aquí extrañas gentes? ¿No eran suyos, acaso, esos extensos dominios donde hervía de vida la nueva indiada y reposaba para siempre la extinta y antigua? ¿En nombre de que fuero osaba el blanco invasor arrebatar las tierras donde el indígena refugiaba su melancolía  de siglos, su inacabable dolor de soledad?

Si, suya era la selva y suyo el derecho. Suyo en el nombre de la historia y en nombre de la tradición. Suyo en el amor, garantía que no puede enajenarse. Suyo en el diario contacto, en el cotidiano afán desde un milenio más que remoto. Suyo en la ancestral pasión por ella, selva fragante, siempre vieja en el recuerdo y siempre nueva en el hechizo continúo de sus transformaciones. Suyo en el nombre del abuelo que la poseyó sin afanes. Suyo en el del padre que la entregó pura y entera y suyo en el reclamo tácito de los indios del porvenir. Derecho sagrado, inalienable derecho que no puede fenecer sino con la extinción total de aquella raza tocada de ansias recónditas bajo el influjo de su luna verde.
-Tiempo II-
¿Pero quién podía contener  el alud español en su arrolladora  marcha aventurera? La hispanidad  reclamaba para su gloria las tierras  descubiertas por el genovés, despertando trágicas emulaciones  en los Adelantados de su Majestad. Hernán Cortés  tomaba posesión de Méjico para siempre, quemando sus naves para ser imposible el retorno. Pizarro hacia suyos  los territorios de Atahualpa. Toda América  era presa de los conquistadores, pues ya Jiménez de Quezada  tenía sojuzgado el primoroso de los Zaques  y de los Zipas, Su gran aventura, iniciada en las costas caribes. Llegaba hacia  el interior hasta las alturas de Santa Fe. Solo  el sur del nuevo país  estaba intacto. Intacto por el temor del Pijao, indio bravo y resuelto. No había de durar mucho aquel natural aferramiento. Don Jorge Robledo y Sebastián de Belalcázar  romperían aquel tierno idilio entre la selva y su hombre.  Popayán, levantada  sobre el valle de Pubenza y Cartago, fundado en las orillas  del río de la vieja, iniciaron el vencimiento final,  porque años después –abatida la fiereza del pijao- hombres blancos, colonos descendidos  de las viejas montañas antioqueñas, armaron sus chozas  sobre toda la región del Quindío Ubérrimo. Y el hacha reemplazó a la flecha. La voladora astilla  se perdió en la noche  de la derrota y un himno de hierros  cruzó la soledad de tope a tope.

¿Dónde estarán ahora, Pijao hermoso y altivo, antiguo rey de estas comarcas? ¿Hacia qué florestas lejanas arribó tu estampa heroica  en busca de soledad? ¿dónde suena ahora el tambor que tú armabas  en la piel seca de los venados nativos?¿No prendes ya fogatas para darle resplandor a la noche y holocausto panteísta a la luna? ¿En qué remoto hogar tus alfareros modelan barro al fuego? ¿En qué aire ignorado vuelan tus flechas labradas y certeras? Donde te hallares; donde te hubiere aventado la violencia  del blanco odiado y odiador, sea leve tu angustia, oh indio hermoso y triste
-Tiempo III-
Colonización, Largos días de aldea, palúdicos y enervantes. Todo en agraz –flores, frutos, niños- menos la esperanza, cuajada ya en los senos del dolor. Bajo la noche inicial, si apenas un tiple puntea el amor de un doncel por una zagala olorosa a maizal.
Tiple, tiple nuestro, musical madera. Tus cuerdas evacuaron penas hondas de abuelos. Instrumento melódico por excelencia, fuiste cosa musical y lánguida en los bohíos pajizos; demanda de amor y desespero en la andante serenata, y elixir fiero en el corazón de los hombres  bajo la gresca de los ventorros. Tú anudabas el pacto familiar haciendo eterno el  enlace por la virtud melódica. Tú hacías blando el corazón de las muchachas amadas y bárbaro y homicida el de los púgiles machos rivales Tu chorro musical aún gotea  congojas desde el perchero oxidado donde se arrinconó la irrupción asmática de los saxofones.
-IV-
 Hela aquí, ciudad portentosa, cristalización de los tiempos lindo crucero de encontrados vientos, fundidora retorta de las razas. Hela aquí, Pereira, ciudad mía y de todos, eternamente inaugurada por nuevos afanes.
Más clara estampa  no vio jamás viajero alguno. Sobre la primera cornisa  de la alta estribación que va ha morir en el gran río, empinas tu tacón con la gracia  de una mujer joven que hiciera súplicas a un Dios adusto. Nada turba tu ritmo potencial porque viejas músicas guían la armonía de tu marcha. Y aquí estarás, ´calcomanía del paisaje, retablo de navidad, altar de Dios, viva en la historia y viva en el corazón.

¡Y hasta jamás, sea grande tu gloria1

Tomado de: Colombia en marcha. Número9. Pereira, ciudad sin puertas. Cali: Agosto 30 de 1943


Hacia una buena salud


Apuntes alimenticios

“El hombre es en su alma lo que piensa y en su ser lo que come, por eso necesita variedad y calidad en los alimentos que escoge para su diario sostenimiento”
Nuestra comida asesina
Al comprender el proceso químico maravilloso que se realiza en nuestro laboratorio interno-el aparato digestivo-, se ve la necesidad de introducir cambios en la forma de alimentarnos. Hay comidas exquisitas, cuyo delicioso sabor solo se percibe hasta llegar a la garganta, pero de ahí en adelante solo puede ser considerada “génesis” de venenos que lenta pero eficazmente contaminan y degeneran el delicado mecanismo humano. Como decía  el Dr. Burche Benner,“ No todo lo que se vende en el mercado como alimento lo es realmente”. Solo aquello que consumimos y ayuda para conservar la fuerza vital,  que nutre las células y les asegura su capacidad de reproducción puede ser considerado alimento. Parecería ilógico hablar en estos términos, pero la realidad es que, con frecuencia, “nos llenamos”, pero, no nos nutrimos” como decía  el famoso escritor Anthelme Brillant-Savarín en su libro Fisiología del gusto: “Los animales se alimentan, el hombre come; pero, solo el hombre de talento sabe comer” y añadía:  ”El descubrimiento de un nuevo manjar causa más felicidad al género humano que el descubrimiento de una nueva estrella”, aunque  con frecuencia estos manjares lo lleven a uno cada día más cerca de la sepultura,
Ejemplos de estos “pseudoalimentos” son: helados, caramelos y dulces con azúcar refinada, carne en sus diferentes formas y procedencias, gaseosas en general, café, salchichas y embutidos, chocolate, vino, hamburguesas, hot dogs, papas fritas…entre otras.
El gran problema con estos alimentos es que son de apetitoso sabor y hermosa apariencia; se disfrazan como el camaleón pero contienen el germen  de las enfermedades, pérdida de la juventud, vitalidad e intelecto  y en últimas, encierran la terrible semilla  de la muerte dolorosa…
Pero, amable lector(a),  tenga usted bien presente, que no solo es asesina la comida mencionada anteriormente, muchas veces  se puede decir como dijeron unos jóvenes al profeta  hebreo Eliseo. “Varón de Dios, la muerte está en la olla¡¡”, el que ingiere solo alimentos cocidos se priva  de la mayor parte de las células vivas de sustitución, ninguna de las cuales  puede resistir a una temperatura  de cocción superior al punto de ebullición del agua, 100 grados centígrados. Cuando faltan estas células  vivas empieza el proceso de debilitamiento  y degeneración de las  células, tejidos,  órganos, aparatos  y sistemas de la grandiosa  maquinaria viviente. En pocas palabras, abrimos la puerta a la enfermedad, la tristeza, la desolación y la muerte.
Con mayor razón, si se trata de una alimentación a base de conservas  esterilizadas  a una temperatura supremos  a los 120 grados, y más aún,  cuando están envasadas  en recipientes de lata  o plástico. Es este caso  es necesario sonar la alerta, pues el asunto pasa  de “castaño a oscuro”,  la crisis es inminente, un desastre se avecina  porque todas las partes del cuerpo entran en rápida decrepitud, la vitalidad se agota  hasta  que sobreviene la muerte  en forma muy prematura. Hoy en día, los producto envasados, sintéticos, el uso indiscriminado de ají, té, café,  pimienta y toda clase se sazonadores  comerciales permite  el tráfico interno de la muerte en el organismo;  se abre la boca, se da gusto al paladar y poco después estamos en la sala de operaciones, en el quirófano, donde el médico cual inquisidor moderno bisturí en mano nos extrae la vesícula, el apéndice, los ganglios y a las queridas damas  el útero, las mamas o simplemente los ovarios ¡Que triste final!
Para conservar nuestra salud, se necesita una cantidad de alimento sano y nutritivo. Si actuamos con prudencia, podremos conseguir en cualquier lugar los productos que más favorecen  a la salud; arroz integral, trigo, maíz y avena,   al igual que también los frijoles, garbanzos  y lenteja etc. Se encuentran hoy en todas partes. Las frutas de cada región geográfica  y las verduras frescas facilitarán la elección y la preparación de agradables  menús sin necesidad de carnes ni sustancias perjudiciales.
Conclusión
Las células animadas son la base de la constitución del cuerpo humano y sólo se encuentran en los alimentos vivientes. Es menester comprender el sincronismo existente entre la vida celular y la alimentación racional.
Apuntes de Halloween


Apuntes de Halloween


Ya en la cúspide de mi vida, y viendo pasar a los niños de hoy con esos disfraces tan raros, tan caros  y a las carreras porque, si no es que llueve en forma torrencial e inmisericorde como casi siempre ocurre, los papás y las mamás  modernos solo tienen tiempo durante las primeras horas  de la noche de las  brujas para salir, no a que los párvulos se diviertan, si no a mostrarle el disfraz de sus hijos a sus amigos y a sus vecinos.
Hoy,  se armó una competencia de padre y señor mío entre los papás y las mamás por mostrar quien tiene el disfraz más bonito, más raro o más caro. Ya disfrazar al niño de torero,  de Angelito, de campesino, de loco, de negro o de gordo, y a las niñas de abuelita, de monja, de chapolera o  de Caperucita Roja es hacer el ridículo, es casi una obligación y para evitar críticas, estar al día con una copia mala y cursi del Halloween importado por los gringos, que como grandes negociantes, encontraron en estos países subdesarrollados buenos copiones  para convertirnos, para ellos, en una gran fuente de ingresos al vendernos todas sus vanalidades y sus cosas ridículas.
No voy a decir que en mi época era peor o mejor que hoy, eso se lo dejo a su gusto, amigo lector. Solo recuerdo que a los niños de mi época nos disfrazaban de una manera  más sencilla y de acuerdo a la imaginación y gusto de las mamás. Nos disfrazaban de campesino, de loco, de gordo, de negro y a las niñas de monjas, de doctora, de chapolera, de angelito,  de bruja y demás.
En aquellos lejanos tiempos la  fiesta de Halloween no existía, pero sí algo más original, autóctono  y sencillo conocido simplemente como: “el día del niño” y su celebración no ocurría  en las calles mendigando dulces, que yo recuerde, si no en la escuela.  
Luciendo su  respectivo disfraz y a primeras horas de la mañana,  esperábamos  ansiosamente el momento  de estar con todos los compañeros en el plantel educativo donde con toda pompa los profesores nos celebraban “el día del niño”, cosa que lastimosamente ha       quedado en el polvo del olvido.
Recuerdo que, primeramente nos daban el desayuno, y luego, durante todo el día se llevaba a cabo  una gran variedad de competencias: carreras de encostalados, vara de premio, juegos de bolas, fútbol, básquet, concursos de trompos, de llantas, de balero y muchas más. Cabe anotar que en estas justas los padres y madres participaban activamente, cada uno animando a su hijo o hija en cada competencia

Rincón poético

Poema de la ira
(Diego Alexander Vélez Quiroz (1987)


Quien te dijo, malparida,
que mi dolor es una dádiva a tu ausencia,
quien te dijo que todos los caminos se han
tornado de ida y yo esperando,
con los ojos callados, ver tus pasos de vuelta.

Quién pasó para decirte que no me queda nada
y que incluso la nada me falta, y tu presencia.
Que espejismos llevaron con sed a tus oídos
para que te acordaras lejana de mi angustia.

No, no lo creas todo porque apenas si duele,
no me juego la vida: me sangran las heridas, no lo niego,
entre el plexo solar y las negras entrañas,
tengo un vacío abierto que amenaza,(constante)
con romper mis costillas  y trasmigrar en polvo
 mí gastado esqueleto.

Es cierto también que he perdido los miembros,
dejé de usar las piernas y han perdido sentido
las cuecas de mis manos que insisten en tocar
tu dulcísimo seno (basta cerrar los ojos y recuerdo).
Sí, me estoy quedando ciego y al final
de la noche miro hacia el horizonte y apenas
 si distingo la sangre de la aurora
¿Qué te puedo decir? Me deshago.
Pero no creas todo porque todo no alcanza,
no seas ingenua y tonta,
Yo no le temo al barro.
No creas que aquí ya nada es bello,
que atardece en mil grises y que apenas la sombra
me cubre con sus fríos.

No es como la fuente de mis exhalaciones,
de todos mis respiros, se hubiera evaporado
dejándome sediento y a punto de asfixiarme,
 sin aire, sin un toque de brisa, en este atroz desierto.
¿Quién te ha dicho que muero?
Nadie, nadie se atrevería a decir que en mi casa
las aves carroñeras han fundado sus nidos
y devoran, hambrientas, las ventanas abiertas,
los marcos de las puertas, las tejas,
las cenefas, los pisos con su brillo, tus armarios vacíos,
los vasos para el agua, el jabón de lavar  y hasta la tubería.
Nadie confesaría que entre tanto despojo
pervivo yo, horroroso,
sentado en una silla que apenas si presiente
la humildad de mi cuerpo menguado
por la ausencia. (no la tuya, la mía)
.y la falta de sueño.

Nadie,  nadie, si me conoce  dirá que en esa silla,
 vegeto desde agosto, exactamente el trece
 (día de mala suerte) en que saliste airosa
arrastrando con sorna  tus falsos
ademanes de libertad de día y me dejaste preso.
Quién te dijo que espero, ahí, aquí
o en cualquier lado, anclado en el recuerdo
de una vieja caricia, del beso de febrero,
de la tarde en que impúdicos  ocultamos
las manos entre los pantalones
(yo las tuyas, tú las mías)
y tocamos con júbilo y torpes movimientos
La fuente humedecida de la vida.

¿Te parece, acaso que pienso en los detalles?
Tal vez, recuerdo claramente, podría dibujarlo,
tu desnudez sedienta vencida por mi aliento,
diciendo con los ojos: tengo  en el cuerpo un grito
que llevará tu nombre
(hoy pienso que fue falso tu grito, tal vez mi nombre)
nadie, podría jurar que nadie me reveló
el secreto que guarda mi silencio:

no puedo decir nada, ya no leo ni escribo,
le temo a las palabras, a sus precisas sílabas
y a sus corvos  acentos; me siento condenado
y es posible que pronto me quede sin empleo.
Pero estoy resignado, prefiero que el silencio
me alcance con su canto,
odio los alfabetos porque en todos, lejano,
se repite tu nombre y no puedo callarlo.

No, nadie ha dicho esas cosas,
nadie dice que aúllo cuando llega la noche
y que en este momento, justo a las nueve y treinta,
luego de ochenta versos (tal vez un poco menos)
temo que mis palabras sea en verdad un ruego
que se repite, antiguo, con la intención honesta,
de implorar tu regreso.
Tal parece que nadie te ha dicho demasiado.
Pero no se equivoca.


Para Carmenza

Éramos muchos  ya… pero faltaba una…
y una noche, cuando morían las sombras
su llanto se escuchó…fuerte,  como un grito triunfal,
como brindando  gracias  a aquella madre buena
por sus fuertes dolores, por sus grandes esfuerzos,
por sus negras angustias, por sus santos amores.

Su piel morena, color de la canela…
fuerte como una roca, inmoble y altanera,
siempre feliz, como ave montañera,
inquieta como el viento,
y noble el corazón y el alma noble.

Cimbreante el cuerpo al son de los tambores,
la cubren de alegría  arpegios ancestrales
y  su risa es clara, sonora,   radiante.

Su espléndida guitarra….amada compañera,
es fiel testigo de felices horas:
de momentos amargos, de encuentro familiares,
de tristes despedidas, de encuentros memorables.

Su  voz potente, es un canto a la vida,
es oración, es llanto  y es un grito de amor,
de paz, de libertad  y de justicia .

Y pasaron los años, y los años pasaron
como pasan las cuentas de un rosario,
nuestro pelo blanqueo, y estamos viejos ya.
Pero ella… siempre será la niña consentida,
la que un lejano día trajo a la añeja casa
alegrías infinitas, amores renovados,
sagradas esperanzas y orgullos inmortales.

Pidámosle a la vida que no nos falte nunca
su mágica presencia, su voz encantadora,
su desbordante  su canto risa  y su alegría.



SOLOS

Ven….siéntate aquí a mi lado, vamos a conversar.
No ves que estamos solos…que los hijos se fueron
a cumplir a sus destinos para no regresar.
¿Recuerdas?  La pequeña casita ayer bullente y tibia,
hoy se  encuentra  silente, entristecida y fría.
Los cuartos que antes fueron refugio de los hijos,
rondan   por sus rincones el frío del olvido.
La sala y la cocina se ven  envejecidos,
parecen ya cansados  como nosotros dos.

¿Ves la fotico aquella que está sobre la mesa?
Somos nosotros: radiantes de alegría,
plenos de juventud y ansiosos de vivir.
Tú, que hermosa eras, que dulce y candorosa,
que ingenua y delicada, eras la tierna luz de mis mañanas.
Mira:
Son tantos años ya los que han quedado atrás.
Tantas batallas en el campo de la vida.
¡Pero vencimos! Y solos, tú y yo, vamos a terminar,
Antonio Marín E.

Ambición

Quiero un cuartito blanco, donde llegue
la luz del alba  en tibios resplandores
que haya delante de  su puerta flores
y que tu mano  las cultive y riegue.

Una modesta mesa que despliegue
libros, pinceles, cartas, borradores
y alguna mirla, trémula de amores
que entre las plantas trepadoras  juegue.

Que en las atentas noches de lecturas,
cuando la quieta brisa de los campos,
el aposento inunde de frescuras.

Para asustarme llegues  de puntillas
y ante la luz de somnolientos lampos,
sobre mi hombro inclines las  mejillas.




El pensamiento de hoy

"Las personas más insoportables son los hombres que se creen geniales y las mujeres que se creen irresistibles".